Tenía 64 años y enfermedades de base, lo obligaron a ir a trabajar y murió por Covid-19

Miguel Olmedo
Miguel Olmedo
Responsabilizan a la empresa de seguridad privada MURATA S.A.

Miguel Ángel Olmedo, vecino de la localidad de Bosques, en Florencio Varela, falleció días atrás por Covid-19. Su familia responsabiliza a la empresa de seguridad privada MURATA S.A. y aseguran que fue obligado a trabajar pese a estar dentro del grupo de riesgo.

Olmedo tenía 64 años de edad y presentaba enfermedades preexistentes: síndrome coronario e hipertensión. Pese a que el DNU que decretó el Aislamiento lo exceptuaba de ir a trabajar, Miguel se comunicó con recursos Humanos de MURATA S.A. para solicitar licencia, la cual le fue otorgada hasta el 13/04. Al prolongarse la cuarentena, comenzó a ser hostigado por la empresa para volver a trabajar.

«Mi papá quería cumplir pese a que estaba a tres meses de jubilarse, pero tenía cierto temor porque a mi hermano ya lo habían despedido de la empresa», cuenta Nidia, la hija mayor de Miguel. «Pidió dos semanas de licencia médica y le dijeron que iba a ser sin goce de sueldo», agregó. «Cuando volvió a trabajar lo castigaron cambiándolo de lugar: lo mandaron del Cementerio de Recoleta a la Villa 31. Lo obligaron a viajar más de 3 horas y a un lugar donde existe un mayor riesgo de contagio», explicó la mujer, que aseguró que el personal de MURATA no cuenta con los elementos de bioseguridad para trabajar.

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Fue el 12 de mayo la fecha en la que Olmedo comenzó con los primeros síntomas: agudos dolores  en todo el cuerpo. Según Nidia, «El viernes 15 de mayo no aguantó más y mi mamá, ante la desesperación, sacó turno en el Centro de Salud del barrio Pepsi, donde le diagnosticaron neumonitis». Al mismo tiempo, solicitaron un médico de la Obra Social, quien por protocolo ordenó el traslado a la Clínica Boedo. Pasaron cuatro días hasta que Olmedo tuvo el resultado del hisopado: el 19 de mayo se confirmó que era positivo de Covid-19.

Según la familia, en la Clínica Boedo Olmedo no recibió la atención adecuada: «el 25 de mayo llamó (Olmedo) a mi mamá para que le diera un vaso de agua. Tuvo que velar por sí mismo todo ese tiempo», aseguran.

Al día siguiente, el 26 de mayo, el estado de salud de Olmedo empeoró. Su familia, en tanto, ya reclamaba por la atención recibida y exigía el traslado a un nosocomio de alta complejidad, algo que no le fue concedido. Finalmente, Miguel falleció en las primeras horas del día 28 de mayo.

Ahora, la familia estudia tomar acciones legales en contra de la Clínica pero principalmente contra MURATA S.A., a quien consideran el principal responsable de la muerte de Olmedo.

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El comunicado de SUTCA

Desde el Sindicato Unidos Trabajadores Custodios Argentinos (SUTCA) emitieron el siguiente comunicado:

Miguel Olmedo tenía 64 años. Con antecedentes que lo ubicaban claramente dentro de los llamados “grupos de riesgos” solicitó su licencia correspondiente. Era hipertenso y con problemas cardíacos. La misma fue negada y fue advertido de un posible despido si insistía. El compañero cumplía sus funciones de custodia y vigilancia en un objetivo del barrio porteño de Recoleta. Sorpresivamente teniendo en cuenta sus antecedentes fue trasladado a Retiro, a metros del Barrio Carlos Mugica (Villa 31), a custodiar un parador destinado a personas en situación de calle. Allí ya se estaba registrando el pico de COVID – 19.  Resultó contagiado. El jueves pasado murió.

Esta actitud criminal no es nueva. Ya en el comienzo de la pandemia, el 20 de marzo se realizó una medida de fuerza en la estación Retiro del Ferrocarril San Martín exigiendo el cumplimiento de protocolos de prevención y la entrega de insumos de protección. Lejos de escuchar los legítimos reclamos, a 7 trabajadores se les impidió el ingreso a sus puestos de trabajo en los días posteriores y se los amenazó con despidos. Para abortar la organización de los trabajadores, son sacados de sus puestos y distribuidos en otros. Otros tantos tuvieron que sufrir la humillación de ser filmados por gerentes de la empresa con elementos de protección que nunca tuvieron y los obligaron a decir lo conforme que estaban con el trato de la empresa.

Estos mismos trabajadores usaban como vestuario y comedor un container que a la vez se utilizaba como módulo para recibir a pasajeros con síntomas de Coronavirus. Hace pocos días compañeros del mismo ramal reclamaban el aislamiento general debido a un positivo que debió ser internado en un Hospital de La Matanza. Nada de esto ocurrió hasta ahora.

En Campana sucedió exactamente lo mismo. Había dos conformados positivos y cinco sospechosos. No hicieron nada, hasta que Cristian Choque se descompensó mientras trabajaba y debió ser internado.

Es histórica la impunidad conque se maneja MURATA, elenco estable de todas las ganadoras de las licitaciones habidas y por haber dentro de la Ciudad de Buenos Aires. Fuerte aportante en las campañas políticas de Mauricio Macri. Debido a la alta rotación de su personal, que puede pasar de un servicio a otro y de la Ciudad de Buenos Aires a la provincia y viceversa, esto puede traer consecuencias impredecibles. JUSTICIA POR MIGUEL.

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