Abel Romero confesó ser el autor material del doble femicidio de Lanús

Abel Romero
Abel Romero

Abel Romero, el único detenido por los femicidios de Cristina Iglesias y su hija Ada, de 7 años, en la localidad bonaerense de Monte Chingolo, partido de Lanús, confesó ser el autor del doble crimen. Fue esta esta mañana durante su indagatoria ante la Justicia.

Además, se conoció el resultado de las autopsias, que determinaron que Romero asesinó a Cristina de un mazazo y de 9 puñaladas. A Ada, de 7 años, le asestó cinco puñaladas y la asfixió.

Romero ya había brindado el sábado por la noche una autoincriminación, aunque sin validez judicial. El perro Bruno, de la división de canes, identificó como suyo un rastro olorífero que quedó en la frazada que envolvía el cadáver de la niña.

Doble femicidio

Cristina (40)y Ada (7) estaban desaparecidas desde el jueves, cuando se comunicaron telefónicamente con su familia por última vez. Dolores, la hija mayor de Cristina, sospechó que algo malo ocurría cuando desde el teléfono de su mamá le llegaban sólo mensajes de texto y cortos, cuando ellas acostumbraban a comunicarse por videollamadas y audios.

El perro Bruno, clave para incriminar al asesino de Cristina y Ada

Fue así como la joven llegó hasta la vivienda de la calle Purita al 4000, donde se encontró, sin esperarlo, con Abel Romero, el hombre con el que Cristina había empezado a convivir tiempo atrás.

Mientras dialogaban, Dolores encontró una bolsa de consorcio con fotografías e indumentaria: los cajones estaban vacíos. Al consultarle a Romero, éste le respondió con evasivas: “Dijo que mi mamá y la nena iban a pasar la cuarentena con unas amigas», aseguró la mujer.

Mientras ella revisaba la casa, Romero aprovechó para escapar. Dolores continuó revisando y, la llegar a la habitación, encontró el colchón húmedo: había sido lavado y tenía, al igual que las paredes, salpicaduras y rastros de sangre.

Al día siguiente, la Policía encontró, casi de casualidad, a Romero, quien deambulaba por las calles de Monte Chingolo. Fue arrestado y trasladado a la comisaría, donde confesaría que Cristina y Ada habían sido asesinadas y enterradas en el fondo de su casa.

El caso está en manos del fiscal Jorge Grieco, de la UFI N°3 de Lanús, quien caratuló la causa como «homicidio agravado por relación de pareja y con alevosía».