Quilmes, detienen a banda con armas de fabricación casera

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Personal de la comisaría séptima de Quilmes detuvo a banda de delincuentes por reiterados robos en la zona de Bernal y Quilmes con armas de fabricación casera. Entre los detenidos hay menores de edad.

Tras semanas de averiguaciones practicadas en forma encubierta y sin dar a conocer su condición de policías, el personal de la Comisaria de Quilmes Séptima, a cargo del subcomisario Marcelo Walter Marecos, poco a poco fue recolectando elementos probatorios e identificando al menos a seis de los protagonistas de los hechos investigados, los domicilios donde se reunían y donde residiría una banda que operaba en la zona de Bernal usando armas de fabricación casera, descubriendo así a quién era el que manejaba a la banda a modo de cabecilla.

Días atrás se obtuvieron órdenes de allanamiento para con los domicilios de calles 179 y Chaco y dos domicilios sobre calle Chaco entre 178 y 179, oportunidad en que en el primer objetivo se aprehendió al cabecilla de la organización delictiva, tratándose de un sujeto de 26 años y a un cómplice 24 años de edad.

Los efectivos policiales incautaron en los domicilios, una (01) escopeta de fabricación casera (tumbera) y dos cartuchos calibre 12.70 intactos.

En tanto en los restantes moradas allanadas se detuvo a cuatro sujetos más de 26 años, 19 años, 16 años y 15 años, trasladándose a los detenidos y los elementos secuestrados a sede policial y se incautó un teléfono celular marga lg, ropas del club boca jrs. y documentación varia. Todos los sospechosos fueron detenidos bajo la caratula de robos reiterados agravados por el empleo de arma impropia.

Por el caso, intervino la Fiscalía de Quilmes y el Fuero Penal Juvenil.

Armas Tumberas:

El arma tumbera suele ser justamente una “herramienta” de uso frecuente para la delincuencia marginal, fabricada con dos caños cortos -uno insertado dentro del otro- que suma un elemento de percusión y un proyectil, siempre un cartucho de escopeta. Los delincuentes colocan en el tramo final del caño trasero una punta que actúa como percutor cuando quien opera el arma la dispara, sin precisión en cuanto a la puntería por lo que el efecto letal del balazo está dado en el alcance de la perdigonada. Algunas formas más sofisticadas de estas versiones clandestinas incluyen uno de los caños doblados y hasta fueron secuestrados en procedimientos policiales efectuados en distintos puntos del país algunos “prototipos” realizados con trabas de ventanas y hasta infladores de bicicletas adaptados como arma clandestina.