Cita con Videla, el nuevo libro de Vanessa Cerone

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Cita con Videla
Cita con Videla

Las confesiones del dictador a una estudiante de periodismo.

La periodista Vanessa Cerone es la autora del libro «Cita con Videla», de reciente publicación en la editorial Dunken. Allí da cuenta de una serie de encuentros con uno de los personajes más siniestros de la historia argentina, a través de los cuales pudo obtener algunas confesiones de relevancia histórica.

«Yo estudiaba periodismo y surgió un proyecto para hacer una entrevista. Elegí a Videla porque a los 15 años había leído la «Carta abierta a la Junta Militar» (Rodolfo Walsh) y supe que quería estar enfrente de él para preguntarle por qué había hecho todo eso», exlica Cerone.

A sus veinte años, Vanessa ubicó la casa que el dictador tenía por ese entonces en el barrio porteño de Colegiales y se dirigió directamente hasta allí, con una carta que pretendía dejarle. Tocó el timbre y a través del portero eléctrico recibió la voz del propio Videla, quien se excusó diciendo que no daba entrevistas. «Le dejé la carta, en donde le explicaba que no me iba a ir de este mundo sin lograr mis objetivos: Una semana después llamó a mi casa diciéndome que fuera, que me daría la entrevista».

Cita con Videla
Cita con Videla, de Vanessa Cerone

Una vez que lo tuvo enfrente, Videla le dijo que le concedió la entrevista porque le llamó la atención el instituto donde Cerone estudiaba: el Monseñor Jorge Novak, obispo que combatió la dictadura fervientemente. «Me dijo que tuve una actitud atrevida y desafiante. Creo que eso lo terminó de convencer de darme la entrevista», asegura.

Esa entrevista se tradujo en 8 encuentros, distribuidos a lo largo de 5 años y en distintos puntos del país. El último, en la cárcel de Bouwer, en la provincia de Córdoba, en 2010.

Entre las confesiones que más impactaron a Cerone, la periodista destaca dos: «Los desaparecidos en realidad son muertos”, y aquella en la que Videla aseguraba que “se arrepentía de haber sido presidente”.

«Me dijo que le tocó ser presidente y que se tuvo que hacer responsable de lo que en ese entonces era ´una guerra entre hermanos´, y que ´en una guerra se combate: era matar o morir´. También le pregunté si había pensado en renunciar y me dijo que sí, pero que también pensó en quién quedaría en el cargo si renunciaba, en referencia a Massera. Me dio a entender que con Massera las cosas podrían haber sido peor».

Sobre sus sensaciones por tenerlo enfrente, Cerone cuenta que sintió «lo que cualquier ser humano siente al tener en frente al responsable de desaparecer 30.000 personas. Pero fui como periodista, inherente a todo. Tengo una gran capacidad para dejar de lado las emociones fuertes», asegura.

«La última vez que lo vi fue en en la cárcel de Bouwer, en Córdoba. Me encontré con un Videla “en su etapa final”. Lo encontré distinto, con una mirada entristecida y mal físicamente», recuerda Cerone.

Cerone acordó no publicar la entrevista de inmediato por expreso pedido del propio Videla. «En ese momento tenía prisión domiciliaria, y cualquier declaración que se filtrara en los medios lo podía perjudicar y podía perder ese beneficio, que era lo que él más quería: estar en su casa con su familia», recuerda. «Lo acepté, pero siempre pensando que en algún momento mi libro iba a poder salir a la luz, quizás una vez concretada su muerte».

En 2013, finalmente Videla murió, encerrado en una cárcel común. «Unos meses antes de decidir editar el libro me contacté con su mujer para preguntarle cómo había sido la muerte de Videla. Me dijo que ella se enteró de la muerte de su marido por televisión, que estaba solo en una celda forrada con papel de diario y aislado porque había recibido un anónimo de que lo iban a matar; que estaba mal. Lo mató la cárcel común”.

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