Desaparecida entre una pila de papeles

Roxana Villalba cumple este viernes 21 años.

Por Nicolás Santomé

Las manos de Alejandra Villalba tiemblan. Su voz se entrecorta y su mirada se pierde en el suelo. A lo largo de la charla, que se extenderá durante una hora y media entre rondas de mates, sus ojos se llenarán de lágrimas más de una vez, aunque no llegará a derramar ni una. La angustia, el temor y la incertidumbre de no saber donde está su hija se apoderan de ella, pero no la doblegan.

Este 19 de julio Roxana Villaba cumple 21 años. Hace más de 7 meses que su mamá y sus hermanos no saben donde está. Sus amigas y conocidos perdieron todo contacto. La Justicia no avanzó en la investigación y el único que podría saber algo sobre Lolo, un hombre “de más de 30 años” que vive en Caballito, llamado Pablo Marín, dice no saber nada.

Precisamente sobre éste último punto volverá la charla una y otra vez: el hombre con el que Roxana se veía en los últimos meses antes de su desaparición y con quien, aseguran, “se pasaba todo el tiempo. Desde que nos enteramos que estaba con él ella cambió mucho. Cuando volvía al barrio estaba muy nerviosa y trataba mal a todo el mundo”, cuenta otro Pablo: el hermano de Lolo.

Los hijos de Alejandra (Eliana es la restante) estuvieron en Ciudad de Buenos Aires y La Plata buscando a su hermana. “Nos quedamos en plazas que frecuentaba Roxana. Estuvimos en el Parque Chacabuco, con gente que la vio, pegando fotos de ella, pero no sabemos nada”, explicaron.

Precisamente Eliana muestra su preocupación por la salud de Lolo, quien es trasplantada hepática y debe tomar medicación. “Sabemos que el 13 de diciembre estuvo en el hospital Argerich. Le dieron un turno para sacarse sangre el día 26, pero no fue. Ella es discapacitada y tiene que hacerse chequeos, pero recorrimos los hospitales y no saben nada”, explica antes de romper en llanto.

El otro dato que despierta sospechas es un préstamo que tomó Roxana. Días antes de su desaparición pidió 20 mil pesos en una casa de crédito, que nunca pagó y que todavía adeuda. Lo extraño es que por su condición le corresponde cobrar una pensión mensual, un dinero que no está utilizando.

¿Por qué sacó un préstamo que no pagó cuando podría estar cobrando su pensión todos los meses? Precisamente esa podría ser una clave en la investigación: a Roxana la obligaron a endeudarse.

La esperanza de la familia está puesta en que la Justicia revise las redes sociales de la joven. Ese era el único medio de comunicación que utilizaba, ya que le habían robado el teléfono celular. “En mayo me mandaron un mensaje con un signo de interrogación desde la cuenta de mi hija. Pero como  no estaba intervenida no pudimos saber de donde lo enviaron”, explica Alejandra, que ahoga sus palabras.

La casa de los Villalba está ubicada en el barrio Zeballos, sobre una calle de tierra, , aunque estamos a pocos metros de la Ruta 36, casi no se oye sonido desde el exterior. La tranquilidad y el silencio podrían transmitir serenidad a cualquiera pero, en estas circunstancias, cada parate en la conversación genera inquietud y cierta congoja.

Mientras tanto se organizan movilizaciones y convocatorias. Ya se realizaron festivales y reuniones con distintas organizaciones y se pintaron murales, que otros taparon con algún graffiti. En la fiscalía de Varela les muestran una “pila enorme” de papeles: Roxana es uno de esos. Se acumulan, día a día, soportando cada uno el peso de los demás.

Pese a todo, Alejandra no bajará los brazos: “Tiene que aparecer”, dice, y nos muestra el último video que Roxana le envió a su hermana, días antes de su desaparición. Se la ve intranquila, algo nerviosa. Un Te amo queda resonando cuando el video termina.

 

Redacción

Podes dejarnos tus comentarios al final de la nota.

Abrir chat
1
Hola. 👋🏻
¿quieres recibir las noticias por Whatsapp?
Powered by