Resumen financiero del 2019: Qué país recibe Alberto

Los desafíos que tendrá la próxima administración.

Arranca diciembre y cada vez falta menos para la asunción del nuevo presidente y su equipo. La incertidumbre que reina espera ansiosa por definiciones que saquen del letargo al mercado de renta fija argentina.

Hagamos un repaso de lo que pasó este año: el 2018 cerró intenso, fue un diciembre negro en los mercados del mundo que terminó de sepultar la idea de finalizar el ciclo de estímulos en los Estados Unidos y sus tasas vuelven a bajar. El 2019 amanece con grandes oportunidades para el mundo emergente. Enero mostraba en nuestras latitudes un dólar estable en $37, una tasa de Leliq que arrancaba en 59% y terminaba el mes abajo de 54%, la inflación continuaba mostrando una senda descendente, se conocía que en diciembre había sido de 2.6% y venía de 3.2%, 5.4% y 6.5% en su pico máximo. Existía un acuerdo con el FMI, quien estaba al mando de la política monetaria, y había una política fiscal que prometía déficit primario cero para fin de año. Si bien los coletazos de la tormenta del año anterior estaban frescos, el comienzo del año pintaba bien.

Pero luego vino febrero y el mercado fue, quizás, demasiado optimista, y apuró una baja de tasas que el Banco Central convalidó. Con las tasas de la Leliq rondando en 44%, aparece el dato de la inflación de enero en 2.9% que quiebra la tendencia bajista. Con el diario del lunes podríamos decir que la suba de tasas debió ser inminente, pero esta se demoró más de la cuenta y el dólar se fue a $39. Este fue probablemente el último gran error de la era Macri. Finalmente la suba de tasas llegó, pero la inercia de la devaluación y expectativas en los precios fue fatal. Lo económico ya pasaba a segundo plano y lo político comienzaba a apoderarse de la situación. Marzo termina con un dólar encima de $43 y la devaluación ya era del 15% en lo que iba del año. La inflación de febrero se disparó a 3.9% e hizo su pico el mes siguiente en 4.7%. El FMI le permite por fin  al gobierno usar sus dólares para intervenir en el tipo de cambio, algo que le había vetado en el pasado. Pero ya era tarde, el cambio de ciclo político estaba decidido.

El dólar toca su máximo de $46.5 a fines de abril, a esta altura la Leliq llegaba a 74%. El ¿tardío? nuevo acuerdo con el FMI logra controlar en el corto plazo la situación. El dólar retrocede y se mantiene estable en $45, la Leliq vuelva a los valores de principios de año y se estabiliza en junio en 59%. El dólar bajará hasta niveles de $41 donde aparecerá el Banco Central comprando reservas para sostener su precio. Durante Julio el dólar volverá a $45 por factores exógenos, pero no afectará a la inflación la cual se da a conocer que fue de 2.7% en junio. Las paridades en los bonos estaban por ese entonces encima del 90%.

Llegan en agosto las PASO y resultado fue un baldazo de agua helada en el mercado, la diferencia era inesperada y definitoria. Una población golpeada por la crisis castigaba al oficialismo con su voto y ¿se pegaban un tiro en los pies?

La piña fue inmediata, el dólar toca $62 el lunes después de las elecciones y las paridades de la deuda soberana se fueron por debajo del 60%, terminarían el mes en 50%. Agosto acusa una inflación de 4% y septiembre de 5.9%. Caen las reservas netas de 30 mil a 15 mil millones de dólares y los depósitos en esa moneda en los bancos se caen de 30 mil a 20 mil millones.

De manera desapercibida en agosto se da a conocer la inflación de julio, esta había sido de 2.2%, la más baja de los últimos 14 meses. Sólo un dato anecdótico, de color, tragicómico. Con el fin de mes llega el reperfilamiento de la deuda soberana en dólares y en pesos  para evitar un cepo, el cual termina llegando de todas maneras 48hs hábiles después. – ¿reperfilamiento en pesos dijiste? -Si, en pesos. Esto si fue definitivamente un tiro en el pie. La curva de pesos de corto plazo, indispensable en todas las tesorerías corporativas, desapareció.

El resto es historia conocida: prohibición de acceso al mercado único y libre de cambios (MULC) para personas jurídicas y límite de u$s 10.000 para personas humanas, rulo, restricciones, brecha, elecciones, derrota del oficialismo (pero con el 40%) y finalmente cepo total.

El 10 de diciembre Alberto Fernández tomará la posta. La última inflación conocida es la de octubre: 3.3%, un dólar oficial planchado en $60, una brecha con el contado (dólar con bonos) del 25%, una deuda soberana con paridades por debajo del 40% y reservas netas en el Banco Central que se calculan en al menos 11 mil millones de dólares. ¿Qué podemos esperar? Certezas tenemos pocas. El control de cambios llegó para quedarse, el cepo igual. Después muchas preguntas. ¿Desdoblamiento cambiario? ¿Reestructuración amigable? ¿Default de la deuda? ¿Emisión monetaria? ¿Ajuste fiscal? Estos son sólo algunos de los desafíos que tendrá la próxima administración por delante, a quienes, por el bien de todos los argentinos, les deseo la mejor de la suerte.

Redacción

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