Investigadores de la UNQ utilizan Inteligencia artificial para detectar cáncer de piel

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Investigadores de la Universidad de Quilmes (UNQ) trabajan en el proyecto “Inteligencia Artificial aplicada a la detección temprana de cáncer de piel y malezas”. Se trata de una iniciativa beneficiada por la casa de altos estudios bajo la “Promoción de la Investigación en Temas Estratégicos Institucionales” (PITEI).

La dirección del proyecto está a cargo del químico Fernando Alvira y la codirección conjunta del físico Damián Oliva y el biotecnólogo Jorge Montanari. A ellos se suman los aportes de la filósofa Oriana Coso y el economista Hernán Bergstein.

El propósito del equipo es aprovechar las bondades que provee la inteligencia artificial para la construcción de un instrumento capaz de detectar procesos tumorales y lesiones precancerosas por espectroscopia Raman. A su vez, buscarán desarrollar un sistema para la detección y clasificación de malezas a partir de imágenes adquiridas desde una plataforma móvil (terrestre y aérea) que navegará sobre los campos determinados.

Lo más profundo es la piel
Las células de la piel, una vez que se transforman por efecto de un cáncer en fase incipiente o avanzada, emiten una señal distinta a las generadas por aquellas en condiciones normales. «Utilizaremos esta técnica para detectar tumores y reducir el margen de error que podrían tener los diagnósticos tradicionales. Además de ganar precisión se realizará mucho más rápido”, señala Montanari.

El instrumento, en concreto, estará compuesto por un láser cuya potencia no daña a los pacientes. “Aquello que identifica el detector se mandará a comparar con la base de datos que planeamos generar. Cuantas más pieles tengamos examinadas, más entrenado estará el algoritmo y más preciso será el sistema”, destaca.

Actualmente “la persona que examina el posible tumor debe tener mucha experiencia en este tipo de exámenes; y aun así se producen falsos positivos y falsos negativos en una tasa nada despreciable. Con este método de detección y diagnóstico que proponemos no buscamos reemplazar al patólogo. Sí queremos brindarle una herramienta más certera”, apunta Alvira.

Hierba mala ahora muere

Un segundo objetivo del proyecto se focalizará en desarrollar un sistema para la detección y clasificación de malezas, a partir de imágenes adquiridas desde una plataforma móvil que sobrevolará los campos. La información de la pose –esto es, posición y orientación– del vehículo se fusionará con los videos adquiridos para luego generar mapas con los yuyos geolocalizados. Esta información, por último, será un insumo esencial para el planeamiento de una aplicación de herbicidas optimizado localmente.

El propósito, plantea Alvira, es atacar un problema que molesta en la agenda de todos los productores agropecuarios del país: las hierbas resistentes. “Desde hace mucho tiempo, en Argentina se aplican los paquetes tecnológicos de agroquímicos para combatirlas. Llegó un momento en que las malezas adquirieron la capacidad de resistir», sostiene.

«Como fumigar en lugares donde no corresponde implica múltiples problemas de salud pública y planeamiento habitacional que ya conocemos, el objetivo es reducir las cantidades de herbicidas. Esto se logra a través de un monitoreo específico para evitar el rocío del producto de manera indiscriminada”, comenta.

La inteligencia artificial es protagonizada por personas que diseñan máquinas para ayudar a otras personas. Ese costado de la ciencia como base fundamental de la tecnología, capaz de modificar algún aspecto de la vida de las poblaciones, sencillamente, nos maravilla; ya sea para elaborar un diagnóstico precoz de cáncer de piel o para mejorar los rendimientos del campo y disminuir los efectos adversos de los agrotóxicos sobre las poblaciones circundantes. Cuando esas personas, como en este caso, provienen y trabajan desde las universidades públicas y gratuitas, el orgullo se duplica.