Me cansé de hacer cola para morir

Banco Supervielle
Banco Supervielle

Por Bruno Leandro Galleni*

El título, por demás sugerente, robado de una canción del grupo “Divididos”, parece ser que en el caso de los vecinos de Berazategui clientes del Banco Supervielle es bastante cercano a la realidad de muchos berazeteguenses.

Recientemente este mismo sitio publicó acerca de un cliente del banco que falleció mientras era trasladado al nosocomio local “Evita Pueblo”, luego de haber esperado varias horas en la fila primero, y otro tanto a que llegara la ambulancia (ver nota). Días atrás otro hecho de características similares en un contexto de permanente falta de atención y de consideración por los clientes y demás usuarios, que se acercan a dicha entidad a cobrar sus haberes (ver nota).

La pregunta que surge en forma inmediata es qué derechos nos corresponden a los ciudadanos frente a este tipo de situaciones, y cómo hacerlos efectivos frente a este tipo de soluciones.

Lo que dice la Ley 

Si bien el Código Civil y la Constitución Nacional siempre han contenido normas que tutelan los derechos de los consumidores a recibir un trato justo y digno, fue la reforma constitucional del año 1994 la que por primera vez establece una específica mención respecto de los consumidores en su art. 42 el cual se redactó de la siguiente manera “Los consumidores y usuarios de bienes y servicios tienen derecho, en la relación de consumo, a la protección de su salud, seguridad e intereses económicos; a una información adecuada y veraz; a la libertad de elección, y a condiciones de trato equitativo y digno».

«Las autoridades proveerán a la protección de esos derechos, a la educación para el consumo, a la defensa de la competencia contra toda forma de distorsión de los mercados, al control de los monopolios naturales y legales, al de la calidad y eficiencia de los servicios públicos, y a la constitución de asociaciones de consumidores y de usuarios”, dice el texto.

Posteriormente, se sancionó la ley 24.240, también conocida como “Ley de Defensa del Consumidor” la cual reglamenta el precepto constitucional transcripto arriba, y que define con mayor detalle la protección consagrada constitucionalmente, y sobre la cual no voy a ahondar para mayor brevedad, y ya que además a los fines de esta situación resulta innecesario y repetitivo.

Lo importante de esta norma es que establece que “las provincias actuarán como autoridades locales de aplicación ejerciendo el control, vigilancia y juzgamiento en el cumplimiento de esta ley y de sus normas reglamentarias respecto de las presuntas infracciones cometidas en sus respectivas jurisdicciones” (art. 41).

La Constitución de la Provincia de Buenos Aires también ha consagrado el derecho de los consumidores a ser protegidos en sus intereses, su vida y su dignidad (art. 38), y a su vez, la legislatura provincial sancionó el “Código Provincial de Implementación de los Derechos de Usuarios y Consumidores”, cuyo texto actual define la forma en que se implementará la protección que establecen tanto la Constitución nacional como la provincial, y la ley nacional 24.240.

Esta norma establece que se deberá formar una estructura adecuada para que se apliquen todas las medidas de protección del consumidor en beneficio de todos los sectores de la población contando, entre otros, con los siguientes objetivos; a) establecer políticas de regulación de mercado en materia de protección a la salud, seguridad y estándares mínimos de seguridad, y; b) políticas de solución de conflictos y sanción de abusos.

Lo más curioso de esta norma, es que no sólo prevé la posibilidad de que el procedimiento de verificación y sanción frente a incumplimientos se inicie a instancia de los mismos consumidores, usuarios u organizaciones de consumidores, sino que también permite que dichas actuaciones se inicien de oficio por la autoridad de aplicación (art. 37).

Autoridad de aplicación

Siempre siguiendo la misma norma provincial, quien se supone que debería tomar cartas en el asunto es cada municipio dentro de su propia área local (art. 79), en este caso, es entonces que lógicamente la Municipalidad de Berazategui debiera haber tomado intervención de manera efectiva frente a las reiteradas denuncias y reclamos respecto del Banco Supervielle.

Vale destacar que la Municipalidad ha abierto en su “Oficina Municipal de Defensa al Consumidor” un nuevo canal en forma reciente, que es el correo electrónico consumidorberazategui@gmail.com (se ve que en tiempos de crisis escaseaba el presupuesto para un dominio propio del municipio), aunque esta vía de comunicación estaría destinada solamente a recibir denuncias respecto del excesivo aumento de precios y al incumplimiento, por parte de los comerciantes, de las medidas preventivas dispuestas por el Municipio, a través del Decreto Municipal de Necesidad y Urgencia N° 297/2020, se suma a las líneas telefónicas de atención a vecinos; 4256-1004 y 4356-9200 (Int. 1146), disponibles de lunes a viernes, de 8.00 a 17.00, a donde todo aquel que se sienta afectado por el trato recibido sea por una entidad bancaria o cualquier otra empresa de consumo podrá comunicarse y hacer la respectiva denuncia.

Es en este sentido que pareciera ser que la Municipalidad dirigida por el Dr. Juan José Mussi ha estado persiguiendo ciudadanos por incumplir la cuarentena, a comerciantes por aumentar los precios (ver nota), pero pareciera ser que para controlar las aglomeraciones de gente, las interminables filas y el trato indigno de los vecinos en una sucursal bancaria ya “no le da la nafta” y quedamos todos sin soluciones y dependiendo de la “buena voluntad” de un grupo de empleados bancarios y de una entidad indolente que poco y nada se preocupa por la salud y la dignidad de los abuelos que todos los meses deben ir a la sucursal del Banco Supervielle de calle 12 y 148.

Riesgos para la salud

Ya todos sabemos acerca de las restricciones a la libre circulación y reunión establecidas por las autoridades para reducir los riesgos de contagio del COVID-19; pero también sabemos que la gripe y el resfrío común son dolencias en alza en esta época del año, y todas se contagian de la misma forma; todas pueden llevar a la muerte a cualquiera de los abuelos que mes a mes se ven obligados a hacer interminables filas en la calle. También las afecciones cardíacas se pueden ver agravadas por la situación de estrés y angustia que genera el padecimiento de largas horas de filas con la incertidumbre de no saber si se podrá conseguir efectivo o no.

Sin embargo, nada de esto pareciera importarle a las autoridades del municipio (pese a que el Intendente haya sido un conocido médico de la zona y, se supone, debiera tener una particular sensibilidad al respecto), ni del banco, del cual ninguna autoridad pareciera haber tomado el guante y solicitado explicaciones al Gerente de la sucursal, como tampoco han tomado medidas al respecto o sanciones cuando pueden y debieran haberlo hecho, mientras tanto la gente seguirá sufriendo en las interminables filas.

Esperemos que los vecinos podamos encontrar una pronta solución, caso contrario nos tendremos que organizar y reclamar juntos para exigir las soluciones que las autoridades no nos dan, aun cuando tengamos que ir a la justicia.

*Abogado en materia de Derecho Tributario, Laboral y analista en Prevención de Lavado de Activos y Financiamiento del Terrorismo. Apoderado del Partido Libertario y referente del mismo en Berazategui.