Radiografía de la deuda pública argentina

Martín Guzmán
Martín Guzmán, el ministro de economía elegido por Alberto Fernández
Por Matías Cartier.

Con el equipo confirmado, salen a la cancha los jugadores de Alberto Fernandez a jugar el «partido de sus vidas». No la tienen nada fácil, principalmente en lo económico. A continuación, una fotografía de la situación de la deuda soberana y mi análisis de los posibles escenarios.

El total de la deuda soberana actualmente se encuentra en niveles u$s 311.250 millones, la relación deuda sobre el PBI es alta, en torno al 90%. Pero si descontamos la deuda que el estado tiene con otros organismos públicos el ratio pasa a ser del 59% ,el cual no debería representar un gran problema.

Pero si la cantidad de deuda no es un problema, entonces ¿cuál es el problema?. Sólo en el año 2020 hay vencimientos por más de u$s 30.000 millones. ¿Eso es mucha cantidad? Depende, por un lado sí lo es, pero tampoco acá está el verdadero problema. Aquí se podría hacer un paréntisis y escribir una tésis de por qué se llegó a este punto, pero sólo lo voy a resumir en lo siguiente: ya no hay posibilidad de lograr una renovación de la deuda a su vencimiento.

Dos universos

Existen dos universos que debemos separar: los compromisos en moneda extrajera por una lado y los de moneda nacional por el otro. Ambas son un problema pero, requieren de distintas velocidades para su solución.

La deuda en dólares que vence durante el 2020 equivale a u$s 18.250 millones. Las Reservas netas que dejará el gobierno de Mauricio Macri, con las compras que hizo el Banco Central durante noviembre, se estiman en u$s 13.685 millones. Si se decidiera una política de compra de reservas, con menos de u$s 400 millones al mes alcanzarían para pagar todos los vencimientos del año. Probablemente no es lo que se vaya a hacer, pero significa que el gobierno podría comprar un poco de tiempo si lo considera necesario.

En cambio no es igual con la deuda en pesos. El total a vencer para el 2020 es un equivalente a u$s 15.600 millones aproximadamente, la cual el 80% estará vencida antes de mitad de año. Emitir para pagar (sin renovar) equivaldría aproximadamente a duplicar la base monetaria actual, lo cual a priori resulta ampliamente no recomendable y en el gobierno lo saben. Este problema requiere de atención inmediata.

Opciones:

Cambiarla por deuda en dólares a largo plazo con quitas importantes de capital (muy poco probable); canje por bonos a tasa fija de largo plazo (poco probable); canje por bonos a largo plazo con cláusula indexable (¿dólar? poco probable ¿inflación? más probable). Es factible, o al menos deseable, un tratamiento diferenciado con los tenedores de LECAPS ya que quienes los tienen son mayoritariamente locales y sería importante volver a recuperar la curva de corto plazo, fundamental para las finanzas de cualquier tesorería corporativa.

Con las LELIQ el tema es diferente, si bien el monto es similar a otra base monetaria existen mecanismos de esterilización por parte del Banco Central y no serían un verdadero problema.

El nuevo ministro

Martin Guzmán, flamante futuro funcionario argentino, académico, quien está radicado desde hace varios años en los Estados Unidos y trabajó como economista en la Universidad de Columbia en Nueva York, ha realizado numerosos trabajos sobre deudas de países y reestructuraciones. Según su ultimo trabajo publicado en noviembre del presente proponía realizar una reestructuración rápida y amigable de la deuda, con postergación de pagos en los primeros años, sin quita de capital aunque si con quitas en los pagos de intereses. También ha dicho que no hay que buscar el desembolso de las últimas cuotas del FMI.

Es consiente de que para solucionar el problema de deuda la Argentina tiene que buscar el superávit fiscal primario como meta, pero no necesariamente de inmediato. El gobierno de Macri también lo sabía, pero decidió endeudarse para llegar al mismo objetivo de manera gradual. En este caso se propone lo contrario: no pagar ni tomar deuda para ir achicando el gasto del estado de manera progresiva.

Próximamente se comenzará a hablar de quitas, de no quitas, de extensiones de plazos, períodos de gracia, se hablará de la tasa a la que se deberá descontar la nueva deuda (exit yield), pero al fin y al cabo el éxito o fracaso dependerá de lograr mostrar un plan fiscal y monetario que sea consistente y que le permita al país lograr un crecimiento con el que pueda volver a los mercado de deuda privada, no necesariamente para endeudarse más, sino para canjear la deuda a vencer.