Dramático relato de una madre y su experiencia en un sanatario privado de Quilmes

En diálogo con PeriódicoElProgeso.com, Silvia contó sus temores por que sabe que la doctora que operó a Coni seguirá ejerciendo. “Es una irresponsabilidad lo que hizo con mi hija”, aseguró y sostuvo que la niña “está viva de milagro”.

“Quiero compartirles la mala experiencia que tuvimos con el Sanatorio de la Trinidad de Quilmes”. Así comienza el testimonio de Silvia Paredes, una vecina de Quilmes que relató con detalle su experiencia en ese nosocomio.

“Constanza nació el 03/02/2019 en el Sanatorio de la Trinidad de Quilmes. A poco de nacer, nos informan que nació con un problema en su naricita (atresia de coanas), y que debían operarla lo antes posible para que pudiese respirar con normalidad”. Según les explicaron, “por su naricita no podía entrar ni salir el aire”.

“Para realizarle esta operación, ellos contactaron a una otorrinolaringóloga externa del hospital Garrahan, porque dentro de su plantel médico no contaban con personal especializado para realizar la intervención”, explicó Silvia.

“La operación consistía en poner unos “tutores” dentro de su naricita para que ella pudiese respirar. Al terminar la intervención, nos informan que todo había salido bien, pero que no se habían usado los “tutores” y que decidieron utilizar otra técnica, igualmente efectiva”.

“Lamentablemente, en el caso de Coni, la técnica no funcionó. Como se seguía ahogando y sin poder respirar por su cuenta, fue necesario intervenirla nuevamente. Otra vez lo mismo, nervios, temores, Coni nuevamente, con sus pocos días de vida, tenía que volver a enfrentar una anestesia total, un quirófano y el dolor del posoperatorio”.

“A los quince días se la opera otra vez. Mismo lugar, Sanatorio de la Trinidad, mismo equipo, misma técnica… mismo resultado. Coni seguía sin poder respirar bien. Su naricita seguía obstruida y no le pasaba el aire. Las malas noticias no tardaron en llegar. Tendría que enfrentar otra operación, la tercera. Pero esta vez si, pondrían los tutores para que, finalmente, pueda respirar por su cuenta”, continuó Silvia su relato.

“Las cosas no estaban bien”

“La operación, esta vez sí, pareció funcionar. A los 15 días, y tras 55 días de sufrimiento, por fin pudimos llevar a Coni a casa. Pero mi instinto de mamá me decía que las cosas no andaban bien. Yo no veía bien a mi bebé. Notaba que se ahogaba, que le faltaba el aire. La veía sufrir, llorar desconsoladamente. No se alimentaba; se asfixiaba. Hablaba con sus doctores, con la cirujana, y todos me decían que: “todo estaba bien”, pero no era así”.

“Nos daban corticoides para que pudiese respirar, pero nadie en el Sanatorio de La Trinidad, ni su cirujana, me escuchaban cuando les decía que las cosas no estaban bien”.

Sanatorio Trinidad“El miércoles pasado (31/7), mientras estaba en su terapia de estimulación temprana, sus terapeutas nos llaman alarmados y con urgencia. Mientras estaba realizando sus ejercicios, notaron algo raro. Al aspirarla ven que, desde el lado derecho de su naricita, sale una gasa!”.

“No sabíamos qué hacer, estábamos desesperados. Decimos comunicarnos con urgencia con su cirujana, quien sólo se preocupó, por desentenderse del tema y echar culpas a sus colegas. En el Sanatorio de la Trinidad, donde la operaron tres veces, nadie puede explicarnos qué paso en el quirófano y quién es el responsable de todo lo que paso con Coni”, aseguró la madre.

“Mi bebe pasó por tres operaciones, estuvo 55 días en neonatología y varios meses sufriendo en casa sin que nadie notase que tenía un gasa en su naricita y que por eso continuaba sin respirar bien y ahogándose. Por eso sus llantos de dolor, sus problemas para dormir, su imposibilidad de alimentarse, su bajo peso y mil cosas más”, contó Silvia.

“Tuvimos suerte de que con Coni no paso lo peor, pero aún no sabemos qué consecuencias puede tener por culpa de esta negligencia. Continuamos haciéndole estudios, sedándola y lastimando su cuerpito, ahora para ver qué daños le pudo haber generado la bestialidad que hicieron con Coni. También seguimos esperando que el sanatorio de la Trinidad, su cirujana dé la cara y muestre un poco de humanidad para con mi hija”, añadió.

Redacción

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