Se tiró por la ventanilla del colectivo para que el chofer no la viole

Leonardo Recalde
Dramático testimonio de una pasajera.

Una joven de 18 años acusa a un colectivero de secuestrarla para abusar sexualmente de ella. El caso tomó relevancia en las últimas horas, y a través de las redes sociales escracharon al trabajador.

El hecho ocurrió el miércoles en la localidad de Monte Grande. Camila Ortiz se subió a un interno de la línea 501 que iba vacío y era conducido por Leonardo Recalde. Según su testimonio, el hombre no le quiso cobrar boleto y le dijo que a la llevaría gratis.

A partir de ese momento, el chofer «hablaba, preguntaba cosas e intentaba sacarme charla», contó la joven. Sin embargo, ella «no le contestaba. Estaba nerviosa, sólo hablaba con mi mamá para que me vaya a buscar a la parada», recordó.

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Mientras tanto el chofer no se detenía en las paradas pese a que había pasajeros que deseaban subir. Asustada, Camila mensajeaba a diferentes familiares relatando lo que ocurría, al tiempo que les pedía que la buscaran en la parada.

Minutos después, al llegar a destino, el colectivero no quiso abrir las puertas y apagó las luces de la unidad. En ese momento aceleró y siguió de largo, al tiempo que le dijo «de acá no te bajás, flaca»

El hermano de Camila, que esperaba en la vereda, se dio cuenta de las intenciones del chofer y le arrojó un piedrazo al colectivo. Camila corrió tomó valor y se arrojó por una de las ventanillas con el colectivo circulando.

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Mientras todo esto ocurría, los mismos familiares dieron aviso a la Policía. Los efectivos lograron interceptar el colectivo cuando el mismo circulaba en contramano por una calle de tierra. Allí detuvieron a Recalde, quien por estas horas permanece detenido a la espera de la declaración testimonial.

«Sigo con mucho miedo»

En declaraciones a medios televisivos, Camila aseguró que «estoy bien, pero sigo con mucho miedo». Consultada por si conocía al hombre, expresó que no y que «nunca» le presta atención a la cara de los colectiveros.

Sobre el momento en que saltó de la unidad, recordó que «cuando caí no me podía levantar porque me golpee la espalda, la cabeza y las manos».